Allí hacia donde sople el viento


A veces las malas rachas duran
más de lo que deberían, o de lo que pensabas,
aunque uno piensa que duraran para siempre
cuando lleva bastante tiempo
con la mala sombra debajo del brazo.
Yo llevo más de un año
con la mala sombra debajo del brazo,
si no me he suicidado
es porque no me apetece,
no tengo fuerzas para una empresa
tan complicada…
no quiero disgustar a nadie más.

Bueno, la verdad es que en primavera
hubo un atisbo de levantar cabeza
pero llegó el verano
y el sol se encargó de prenderle fuego
a mi pequeña torre de Babel
y claro,
un edificio sin buenos cimientos
se derrumba en un chasquido,
¡CHAS! y adiós…

Como ves, no puedes confiarte
ni dar las cosas por hechas
antes de tiempo,
pero como no escarmiento, como no espabilo,
sigo dejándome llevar
allí hacia donde sople el viento.

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