En mi pensión


En mi pensión,
en mi cuartito del infierno,
que casi es un tripi entero
(a veces llega a ser como 2).

Me relajo e intento amaestrar
a esos viejos dragones revoltosos
que no hacen más que darme la vara
con su tenaz delicadeza…
No, no, les digo,
no vais a hacer que me emborrache,
no, necesito claridad, hijos de puta…

Al fin y al cabo
nos soportamos mutuamente
sin contrato definido ni firmado
ni nada que suponga obligación,
todo está más que aceptado
a estas alturas.

Probablemente
esa sea la única manera
de que algún día
lleguen a darse por vencidos
y se larguen,
aunque sea sin pagar,
total… no me deben
más que insomnio.

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