Hasta los cuartos


Las campanas del infierno
aúllan justo detrás de mí,
justo detrás.
Ese puto reloj
da hasta los cuartos

“puñaladas traperas nocturnas
en mi menor sin sostener
para mi mejor cliente”
Mi última sinfonía…

Joder solo necesito dormir,
quedarme dormido
el tiempo suficiente
como para no darme cuenta al despertar
de la clase de luz que entra
a través de la persiana,
ya sea buena o mala,
ni de cómo me encuentro,
hasta que de conmigo.

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