He aquí…


He aquí el escritor,
esta calamidad sin morada,
he aquí el poeta,
escribiendo a tropezones
cuidando a mi pequeña
en casa de mi ex-mujer
con el rumbo sesgado
virando a todas partes y a ninguna
sin encontrar una respuesta concisa
para cada una de ellas.

Jamás podré escribir en condiciones,
pienso.

Vuelvo al cuartucho donde me alojo
y tampoco puedo, no puedo escribir, me ahogo,
la tristeza y el hedor de estas paredes
hacen que tenga que beber
hasta perder el conocimiento
(no tengo conocimiento, es una manera de hablar).

Así no puedo escribir
pero aun así:

He aquí el escritor,
esta calamidad sin morada,
he aquí… el poeta.

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