Mi jardín secreto


Son las 7 de la tarde y aquí estoy
sentado al ordenador dándole a la tecla.
cansado del trabajo,
cansado de improvisar,
cansado de beber,
cansado de perder mujeres,
cansado de tanto pensar en lo que probablemente
se me haya olvidado ya…

Pero me anima pensar en la escritura,
en esta cosa que llevo dentro que florece
y se abre paso a diario
y estalla en mi jardín secreto
como el valle de las flores
y que no puedo ni quiero parar (no sabría cómo).

Me anima pensar que algún día
pasearé por todo ese gran valle que llevo dentro
cogido de la mano
de alguien que espantará a todos esos demonios de la noche
que me afligen,
un cuerpo nuevo de mujer, una cara nueva,
una nueva voz, las caricias de otras manos,
los dulces besos de otros labios,
otras miradas de comprensión,
otras miradas de reproche,
otras miradas que denotarán
las ganas que tenía de verme al vernos,
otros abrazos,
otra mujer a la que darle las buenas noches
como es debido.

Estoy sentado al ordenador a las 7 de la tarde
y es agradable estar escribiendo y albergar cierta esperanza,
cierta aceptación,
aunque sea tan solo la justa para sobrevivir
a esta noche tan larga que ya se me echa encima.

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